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Muchas personas son indiferentes a este fenómeno y no hacen consciencia de los efectos que puede tener que la vida en la naturaleza desaparezca, además de que olvidan que parte del origen del problema está en la propia humanidad. Por eso es importante conocer la situación y ver que papel juega la gente para evitar que esto se agrave y nunca volvamos a ver a muchas especies en el planeta.

Las personas dependen de ciertos animales para producir alimentos y la extinción haría que los hábitos de consumo cambiaran por completo. Productos como la leche o los quesos vienen de grupos que están lejos de desaparecer, pero hay casos como la miel, cuyas productoras, las abejas, han disminuido considerablemente su población. Esto obliga a los apicultores a importar estos insectos de otros lugares con la incertidumbre de si será posible hacer lo mismo en el futuro, cuando se extingan en su totalidad.

El organismo de muchos mamíferos, aves, peces y hasta insectos posee información muy valiosa que podría dar avances increíbles en la medicina.  Desde la regeneración de sus propios cuerpos, hasta la realización de sus funciones sin cerebro o corazón, por lo que la perdida de estos elementos también haría que se perdiera la oportunidad de descubrir algo importante. 

Diversos estudios han mostrado una relación entre la población de ciertas especies y la incidencia de algunas enfermedades en los humanos.

Abejas produciendo miel

Las abejas aportan no solo aportan miel a los humanos sino que ayudan al proceso de polinización de las plantas.

Amortiguadores de patógenos

Se puede considerar a algunos animales como amortiguadores de patógenos y su extinción provocaría que las personas contrajeran infecciones más peligrosas. Diversos estudios han mostrado una relación entre la población de ciertas especies y la incidencia de algunas enfermedades en los humanos.  Se puede considerar a algunos animales como amortiguadores de patógenos y su extinción provocaría que las personas contrajeran infecciones más peligrosas. Normalmente, todos los sistemas biológicos tienden a la estabilización. Es decir, los sistemas suelen terminar por normalizar las relaciones existentes entre las especies que lo habitan de manera que aunque haya pequeños cambios, el ecosistema asegura la supervivencia a la larga de estas especies. Pero esto sólo ocurre cuando el ecosistema puede absorber los cambios a los que se le somete. Estos cambios, muchas veces conocidos como impactos, pueden desestabilizar el sistema provocando la perdida masiva de sus especies. Entre ellas la humana.

Estrella de mar
Cerdos alimentándose

¿Por qué? Por las relaciones de las que hablábamos. Entre las relaciones están la alimentación: cazar, depredar; o la relación: transportar semillas, polinizar, proteger una zona. Y esas son solo unas pocas. Cuando comienzan a desaparecer especies, las relaciones se rompen, poniendo en peligro el sistema. Si se fuerza demasiado, al final puede perderse por completo, convirtiéndose en un desierto yermo. Cuanta mayor es la biodiversidad en dichos ecosistemas, mayor es la estabilidad del sistema.

Explicación del problema

¿Por qué? Muy sencillo, porque una relación rota tiene más posibilidades de ser reparada al establecerse con otras especies similares. Por ejemplo, si desaparecen todos los conejos de una zona, pero existen varias especies de roedores, los depredadores tendrán más posibilidades de no sufrir el impacto. 

Los vertidos en los mares o en ciertas zonas naturales afectan directamente a los humanos ya que nos alimentamos con animales que comen esos desperdicios en los océanos. 

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Federico Biestro y Antonio Gómez
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