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Cuando la extinción fue descrita en una conferencia realizada por Georges Cuvier en 1796, la idea parecía amenazante a quienes creían en la cadena de los seres o scala naturae, una noción que establecía la conexión de los seres vivos con Dios y que no permitía la desaparición de ningún «eslabón» en esta conexión. En consecuencia, la idea no fue ampliamente aceptada antes del siglo XIX. Esto también se sustentaba debido a que, en ese entonces, todavía el mundo no estaba completamente explorado y cartografiado, por lo que los científicos no podían descartar que las especies que se encontraban en el registro fósil estuvieran «escondidas» en partes inexploradas del planeta. Posteriormente, con la irrupción de las teorías de la evolución, a la extinción no se la consideraba problemática porque únicamente terminaba con los animales mal adaptados, así se llegó a calificar al dodo. Sería en el siglo XX cuando la extinción comenzó a considerarse un problema para todo el medio ambiente, incluido el ser humano, al fomentar la proliferación de plagas, reducir la variedad genética y perder organismos de un gran valor intrínseco por sus cualidades o comportamientos.

Pájaro Dodo

La posible sexta extinción masiva

De acuerdo con una encuesta realizada en 1998 a cuatrocientos biólogos por el Museo Americano de Historia Natural, siete de cada diez creía que se encontraba en las primeras etapas de una extinción masiva provocada por los seres humanos, conocida como la extinción masiva del Holoceno.

En la misma encuesta, un 70 % creía que dentro de los próximos treinta años (es decir, cerca del 2028) la quinta parte de todas las especies se extinguiría. El biólogo E.O. Wilson estimó en 2002 que, de continuar la actual tasa de destrucción humana de la biosfera, la mitad de todas las especies que viven en el planeta se extinguirán en cien años.

Sin embargo, el hecho de que este evento sea algo actual impide ver el problema con la debida perspectiva histórica, por lo que hay disparidad de opiniones al respecto.

Oso panda comiendo

El panda es una de las especies en peligro.

Mosquito de la malaria

Algunas especies peligran por enfermedades transmitidas por insectos.

Extinciones planificadas

Los seres humanos han trabajado agresivamente por la extinción de muchas especies de virus y bacterias con el objeto de erradicar distintas enfermedades. Por ejemplo, el virus de la viruela está esencialmente extinto en estado silvestre, mientras que el que provoca el polio está confinado a pequeños lugares alrededor del mundo como resultado de los esfuerzos para curar la enfermedad que produce. La bióloga Olivia Judson, entre otros científicos, han abogado por la extinción deliberada de algunas especies específicas, como los mosquitos Anopheles (que transmiten la malaria) y Aedes (que transmiten el dengue, la fiebre amarilla, la elefantiasis, entre otras enfermedades), argumentando que su erradicación podría salvar al menos a un millón de personas. Para concretarlo, plantea la introducción de un elemento genético capaz de introducirse a sí mismo en otro gen crucial, creando un gen knockout recesivo. La consecuente reducción de la diversidad genética de la familia Culicidae alcanzaría un 1 %.

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Federico Biestro y Antonio Gómez
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